Enero

México, 1948, 114 min.

D: Emilio Fernández. G: Emilio Fernández, adaptado por Mauricio Magdaleno. F en B/N: Gabriel Figueroa. M: Jorge Antonio Díaz Conde. E: Jorge Bustos. Con: Columba Domínguez (Paloma), Roberto Cañedo (Aurelio Rodríguez), Luis Aceves Castañeda (Ramiro González), Guillermo Cramer (Julio González), Arturo Soto Rangel (cura), Manuel Dondé (Rómulo). Prod: Alberto A. Ferrer, Jaime A. Menasce y Óscar Dancigers. CP: Producciones Reforma. PC: Cineteca Nacional

Nominada al Grand Prix en el Festival de Cine de Cannes, Pueblerina relata la historia de Aurelio, un campesino que tras cumplir una condena en prisión por lesionar al hombre que abusó de Paloma, su novia, vuelve a su pueblo con la intención de reencontrarse con ella. Sin embargo, los rencores del pasado siguen latentes y amenazan sus ilusiones, mismas que está dispuesto a defender con su propia vida. Este magistral drama rural, decimocuarta ficción de Emilio Fernández, está enmarcado por la fotografía de Gabriel Figueroa –ganador del Ariel de Plata–, en el cual, la tierra y la mujer son adoradas como figuras dadoras de vida.

Duck Soup, Estados Unidos, 1933, 68 min.

D: Leo McCarey. G: Bert Kalmar y Harry Ruby [Arthur Sheekman y Nat Perri diálogos adicionales]. F en B/N: Henry Sharp. M: John Leipold. E: LeRoy Stone. Con: Groucho Marx (Rufus T. Firefly), Harpo Marx (Pinky), Chico Marx (Chicolini), Zeppo Marx (Bob Roland), Margaret Dumont (señora Gloria Teasdale), Raquel Torres (Vera Marcal), Louis Calhern (embajador Trentino). Prod: Herman J. Mankiewicz. CP: Paramount Pictures. Dist:

En la comedia más memorable e irreverente de los hermanos Marx, Groucho interpreta al gobernante de un pequeño país llamado Freedonia. Su llegada al poder supondrá un obstáculo para el embajador Trentino, quien enviará a los espías Chicolini y Pinky para sabotear su gobierno. Bajo la dirección del experto en comedia Leo McCarey, esta sátira política aborda en tono surreal, absurdo y anárquico los valores patrióticos y la guerra, a través de hilarantes diálogos y comedia slapstick. Algunos momentos como la secuencia en la que Chico y Harpo imitan a Groucho con su característica imagen de lentes y grueso bigote, pasaron a formar parte de los anales del mejor humor del cine estadounidense.

Imitation of Life, Estados Unidos, 1959, 125 min.

D: Douglas Sirk. G: Eleanore Griffin y Allan Scott, basados en la novela homónima de Fannie Hurst. F en C: Russell Metty. M: Frank Skinner. E: Milton Carruth. Con: Lana Turner (Lora Meredith), Juanita Moore (Annie Johnson), John Gavin (Steve Archer), Susan Kohner (Sarah Jane), Sandra Dee (Susie), Dan O’Herlihy (David Edwards), Robert Alda (Allen Loomis). CP: Universal International. Prod: Ross Hunter.

El último largometraje que dirigió el maestro del melodrama, Douglas Sirk, se centra en las vidas de la actriz Lora Meredith y su criada negra Annie Johnson. Mientras Lora sólo se preocupa por su carrera y descuida su vida personal, Annie sufre el trauma de ser rechazada por su hija, una mulata que en su afán por ser aceptada socialmente padecerá un itinerario doloroso. Sirk puso fin a su contrato con la Universal y a su carrera como director con esta adaptación de la novela de Fannie Hurst, ya filmada por John M. Stahl en 1934. Partiendo de uno de los elementos emblemáticos del melodrama –la pureza de la sangre–, el director desarrolló una crítica social sobre el racismo y la identidad.

Man of Aran, Reino Unido, 1934, 76 min.

D, G, F en BN: Robert Flaherty. M: John Greenwood. E: John Monk. Con: Colman “Tiger” King (hombre), Maggie Dirrane (mujer), Michael Dillane (niño). CP:  Prod: Michael Balcon. CP: Gainsborough Pictures. PC: Park Circus.

Robert Flaherty y los miembros de su equipo de filmación pasaron casi dos años en las islas irlandesas de Arán registrando el bello y hostil entorno natural en el que hombres, mujeres y niños debían luchar por sobrevivir. Con algunas licencias provenientes del cine de ficción, este documental, uno de los grandes proyectos del director junto a las cintas Nanuk el esquimal (1922) y Moana (1926), presentó importantes innovaciones técnicas para elaborar el retrato de una comunidad de pescadores y su día a día a la orilla del Atlántico. Con algunas de las imágenes más icónicas del cine documental clásico, El hombre de Arán conforma una de los primeros ejercicios sensoriales de la historia del cine.