Clásicos en Pantalla Grande

Decía el teórico y crítico de cine André Bazin que el llamado séptimo arte es en esencia una dramaturgia de la naturaleza y la realidad, idea que el francés apuntó a lo largo de ¿Qué es el cine?, su póstuma antología de ensayos publicada entre 1958 y 1963. A lo largo de la historia del arte cinematográfico, esta dramaturgia se ha configurado a partir de un lenguaje que ha transgredido fronteras e ideologías, haciendo de la pantalla grande un ente universal. No obstante, dicha universalidad también se define por la memoria personal de cada espectador, quien guarda imágenes y sonidos que devienen en la creación de un corpus formado por películas a las que les damos el nombre de “clásicos” por diversas razones: sea por su valor narrativo, estético o documental, o por el placer de disfrutar una cinta que al momento de verla nos cautivó y conmocionó, nos hizo reír o suspirar.

Desde enero de 2015, la Cineteca Nacional emprendió un proyecto para exhibir diversas películas que han dejado huella en la memoria cinéfila. Hasta junio de 2018, han sido exhibidos 176 filmes que van desde obras seminales como La pasión de Juana de Arco (1928) y El nacimiento de una nación (1915), hasta cintas cercanas al nuevo milenio como Tiburón (1975) y Alien, el octavo pasajero (1979). Bergman, Fellini, Godard y Hitchcock –este último a quien en esta temporada se le dedicará una sección especial– son algunos nombres que han desfilado en este ciclo por el cual transitan épocas, países y una infinidad de historias.